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I  Jornadas Sahagún es Mudéjar:  la villa como potencia cultural de primera

 

Reivindicar la fuerza de Sahagún como potencia cultural de primera clase es el objetivo con el que nació el proyecto ‘Sahagún es Mudéjar’, que echó a andar este fin de semana con un ciclo de conferencias, rutas por la villa y desfile de pendones.

 

Los actos coinciden con el 85 ‘cumpleaños’  de la declaración de  los tesoros mudéjares de Sahagún como Monumentos Nacionales , en 1931(ahora conocidos como Bienes de Interés Cultural): San Tirso, San Lorenzo, La Peregrina y las ruinas de San Benito.

 

Desde entonces han hecho las delicias de autóctonos y visitantes y se han convertido en uno de los mejores emblemas de una villa que aspira a convertirse en referente de tan singular estilo arquitectónico, más allá de las fonteras locales.

 

Si algo caracteriza el Mudéjar, un arte exclusivamente hispano, es que representa al pueblo raso con sus construcciones en ladrillo, una material humilde y sencillo, que se coloca a mano; pero que también es capaz  de crear las más exquisitas filigranas como prueban las arquerías del ábside de San Tirso, el campanario de San Lorenzo o la bóveda de crucería de La Peregrina.

 

Asociar Sahagún con la denominación ‘Mudéjar’ es inevitable dado el importante papel que la villa jugó como foco primitivo de este estilo arquitectónico que solo existe en España y que fue posible gracias a la convivencia y  a las aportaciones de tres culturas: la cristiana, la judía y la musulmana.

 

Sahagún como cruce de caminos

 

Ese valor de Sahagún como cruce de civilizaciones y caminos es otro de los aspectos que se pretenden poner en valor con este proyecto de divulgación. En pleno corazón del Camino de Santiago Francés y como enlace del camino de Madrid, la villa es ya un atractivo consolidado para europeos, americanos, y asiáticos.

 

Como recuerda el catedrático y coditector de las jornadas, Javier Rivera, el Camino de Santiago, Patrimonio de la Humanidad desde hace casi 25 años se ha consagrado como  un “mito en la cultura mundial”. Esto  implica que los bienes de Sahagún y parte de su comarca se han convertido en referentes universales.

 

Para Rivera lo esencial es gestionar ese patrimonio para que produzca riqueza, trabajo y beneficio y genere una identidad cultural en la sociedad.

 

El fructífero Sahagún judío

 

Otro de los platos fuertes de las jornadas fue desentrañar el papel que jugó la comunidad judía en el desarrollo de la villa del Cea. Algo que explicó magistralmente el catedrático y responsable de las excavaciones del Castro de los Judíos de Puente Castro, José Luis Avello, en una ruta por el barrio sahagunense de la judería.

 

Las decenas de asistentes pudieron viajar al pasado e imaginar la vida en la recién estrenada judería del siglo X, fuera de la muralla de la villa y junto a la presa del Cea. Un lugar estratégicamente elegido para cuidar el productos estrella que llegó a la zona de la mano de  los judíos y una de nuestras principales fuentes de subsistencia a lo largo de la historia: la huerta.

 

Y es que los nuevos inquilinos de la villa, además de estar altamente valorados por ser mano de obra especializada, se convirtieron en indispensables al poner en marcha nuevos cultivos, como la vid e introducir la cultura de la huerta en la zona.

 

Tal y como demuestran las osamentas analizadas en las excavaciones de los castros judíos,  los hebreos eran más altos y padecían menos enfermedades que el resto de la población porque comían mejor, gracias a una dieta equilibrada basada en los productos de la tierra.

 

Este próspero cruce de culturas que cohabitaron durante siglos en total armonía, hasta que el papado comenzó a dictar decretos de no convivencia entre religiones, fue beneficioso para Sahagún en todos los sentidos posibles. Además dejó una fuerte impronta en todo lo que hoy conocemos, desde paisajes hasta edificaciones, pasando por folkore y gastronomía.

 

Un símbolo de identidad que perdura en el tiempo: los pendones

 

Dando un salto en el tiempo, las jornadas facundinas de la cultura nos trasladaron a la época de esplendor de los tradicionales pendones leoneses. Y para ayudar en la escenificación y llenar el auditorio Carmelo Gómez de la grandeza de nuestros símbolos más castizos, nueve pueblos desplegaron sus estandartes: Bercianos del Real Camino, Calzada del Coto, Renedo de Valderaduey, Velilla de Valderaduey,Mansilla Mayor, Tapia de la Rivera, Villiguer, Fresnedo de Valdellorma y  La Milla del Páramo.

 

Bajo el título “mitos, ritos y alguna certeza sobre los pendones leoneses”, el filósofo y periodista Antonio Barreñada y el presidente de la Asociación de Pendones “Reino de León”, Luis Bandera, descifraron peculiaridades de estas emblemáticas y genuinas insignias leonesas.

 

Desvelaron que son la más pura y llana representación de los pueblos, que nacen del poder popular frente al dominio señorial y que están completamente vinculados a una comunidad civil, representada en las juntas vecinales; de ahí su apellido: pendones concejiles.

 

Los leoneses no son pendones de conquista, ni militares y tampoco eclesiásticos, aunque en la actualidad se les vincule también a celebraciones religiosas, sino que son un signo de identidad que representa la esencia de los pueblos, por eso, cualquier pueblo leonés, por pequeño que sea, que haya estado regido por una junta vecinal, tiene un pendón, que deben portar los mozos y mozas.

 

Como curiosidad, contaron que ‘pendón’ se convirtió también en un calificativo porque los hombres y mujeres ‘de vida alegre’ solían vestir de los colores tradicionales de estos estandartes: rojo y verde.

La primera parte de las jornadas “Sahagún es Mudéjar” se cerró con una ‘pendonada’ por el pueblo, desde el auditorio Carmelo Gómez hasta la Plaza Mayor, cuando la meteorología lo permitió y así, con la música tradicional leonesa y los pendones al viento, la cita de Sahagún con la cultura autóctona se despidió hasta el próximo fin de semana.

 

Tal y como explicó la concejala de cultura del Ayuntamiento de Sahagún, más allá de la  convocatoria de estas dos semanas se pretende dar continuidad a este proyecto de divulgación para “atraer la atención sobre el patrimonio, lanzarlo hacia afuera y traer  nuevos visitantes”.

 

Estos encuentros están concebidos como un homenaje, casi un brindis por la cultura, la gastronomía y el folklore de toda una comarca.

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LOGOTIPO DE SAHAGÚN ES MUDÉJAR

La arquitectura mudéjar se desarrolla en la España cristiana a partir del s. XII. La conquista de Toledo y el avance de los reinos cristianos, con la incorporación de comunidades islámicas favorecen la creación de este estilo, que se convierte en el más representativo de la cultura hispánica medieval. El mudéjar funde las formas y técnicas islámicas con las cristianas, siendo sus materiales predominantes el ladrillo, la madera y el yeso. Sahagún es el centro más temprano e importante de mudéjar en la zona con sus iglesias de San Tirso y San Lorenzo.

El logotipo se inspira en la cabecera de esta última y en sus arquerías de medio punto dobladas. La tipografía utilizada es Leonesa Cancilleresca.

El logotipo se ha hecho con tintas de escritura y acuarela.

Manuel Ángel García González.

 


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